Seguridad peatonal en almacenes: peatones y carretillas

Seguridad peatonal en almacenes: peatones y carretillas

Cómo separar peatones y carretillas en un almacén para mejorar la seguridad

 

En un almacén, una persona sale de la oficina mientras una carretilla se dirige al muelle. Otra cruza para recoger un pedido. Un transportista busca a quien debe recibir la mercancía. Son movimientos cotidianos que pueden coincidir en un mismo espacio.

La seguridad peatonal en almacenes empieza por organizar esos desplazamientos: definir recorridos diferenciados, resolver los cruces y elegir las protecciones adecuadas donde exista exposición a los vehículos. La señalización ayuda a entender por dónde circular; la separación física aporta una protección adicional cuando el riesgo lo requiere.

Para hacerlo bien, hay que conocer cómo se trabaja en la instalación y qué necesitan las personas que la utilizan.

 

DÓNDE SE PRODUCEN LOS ENCUENTROS ENTRE PETAONES Y CARRETILLAS

El riesgo de atropello no depende únicamente de la velocidad. También influyen la visibilidad, el espacio de maniobra y la presencia de personas cerca de los vehículos. Una carga voluminosa puede dificultar la visión del conductor, mientras que una salida de pasillo puede ocultar a alguien que se aproxima.

Conviene observar especialmente:

  • Accesos desde oficinas, vestuarios y otras dependencias: pueden desembocar en una zona de circulación.
  • Extremos de pasillos y esquinas: personas y vehículos se aproximan desde direcciones distintas.
  • Áreas de preparación de pedidos: el trabajo a pie puede coincidir con la reposición de mercancía.
  • Muelles de carga: confluyen operarios, transportistas y equipos de manutención.

El INSST identifica la falta de visibilidad y la presencia de personal en el entorno de las carretillas entre los factores que deben considerarse para prevenir accidentes. Por eso, la revisión debe hacerse durante la actividad habitual, cuando se aprecian las maniobras y los movimientos reales.

 

EL PRIMER PASO: DIBUJAR LOS RECORRIDOS QUE NECESITA EL ALMACÉN

Antes de instalar barreras peatonales industriales, resulta útil marcar sobre un plano los destinos de las personas y las rutas de los vehículos. Así se puede comprobar dónde se solapan y qué encuentros podrían evitarse.

Por ejemplo, si para llegar a los vestuarios hay que atravesar una zona de maniobras, merece la pena estudiar un acceso alternativo. Si el personal de preparación de pedidos se desplaza continuamente entre dos áreas, ese recorrido debe estar contemplado desde el principio.

El diseño también debe considerar a quienes visitan la instalación. Una persona que llega por primera vez necesita identificar con facilidad dónde esperar y cómo acceder al punto de recepción.

Un recorrido peatonal debe conectar los lugares a los que las personas necesitan ir. Si el trazado no resuelve esos desplazamientos, conviene revisarlo con quienes trabajan en la zona.

 

SEÑALIZAR EL SUELO Y COLOCAR BARRERAS CUMPLEN FUNCIONES DIFERENTES

Las marcas del pavimento delimitan espacios y hacen visibles las rutas. Las señales refuerzan las indicaciones sobre accesos, circulación y peligros. Sin embargo, una línea pintada no contiene un vehículo que invade el paso peatonal.

Las barreras permiten crear una separación física y conducir a las personas hacia puntos de paso definidos. Según la evaluación del riesgo, puede ser necesario combinar señalización y protecciones con capacidad para resistir los impactos previstos.

Aquí hay una distinción importante: una barandilla destinada a guiar peatones no debe darse por válida para contener una carretilla sin comprobar sus prestaciones. El nombre comercial o la apariencia del producto no bastan para conocer su capacidad de protección.

La NTP 1178 del INSST recoge recomendaciones específicas sobre separación de vehículos y peatones mediante barreras.

 

CÓMO RESOLVER LOS CRUCES Y LAS SALIDAS DE PUERTAS

Cuando cruzar una vía de vehículos sea necesario, el punto de paso debe permitir ver y ser visto. Su ubicación importa tanto como su señalización.

Imaginemos una puerta de oficina situada frente a un pasillo por el que circulan carretillas. Al salir, una persona podría acceder directamente a su trayectoria. Una configuración que la dirija hacia un punto de cruce separado del acceso ayuda a introducir una pausa antes de atravesar la vía.

Las puertas para barreras pueden formar parte de esta solución. Deben elegirse y colocarse según el uso del paso, manteniendo la visibilidad y respetando las necesidades de evacuación. Su presencia no convierte por sí sola el cruce en seguro.

 

QUÉ COMPROBAR ANTES DE ELEGIR UNA BARRERA DE SEGURIDAD

La protección debe responder a lo que puede ocurrir en esa zona. Para seleccionarla, hay que valorar:

  • El vehículo y su carga: condicionan la energía de un posible impacto.
  • La velocidad y la dirección de aproximación: un recorrido recto presenta condiciones diferentes a una zona de maniobras.
  • La altura de impacto: la protección debe corresponderse con los elementos del vehículo que podrían golpearla.
  • La resistencia acreditada: hay que conocer las condiciones en las que se ha ensayado el producto.
  • La instalación y el espacio disponible: deben comprobarse los anclajes, el pavimento y el margen necesario para su deformación.

Las guías de A-SAFE sobre aplicación de PAS 13 insisten en ajustar la resistencia y la zona de impacto de la barrera a los vehículos de la instalación. Por eso, una misma solución puede resultar adecuada en un área e insuficiente en otra.

El catálogo de Mormeneo incluye barreras peatonales y otras protecciones para la seguridad industrial. La elección debe partir de las necesidades de cada punto.

 

MANTENER LOS PASOS DESPEJADOS TAMBIÉN FORMA PARTE DE LA SEGURIDAD

Un palé dejado temporalmente en una vía peatonal puede obligar a una persona a salir hacia el recorrido de las carretillas. Un apilamiento junto a un cruce puede ocultar a quien se aproxima.

Por eso, la organización del almacenamiento debe respetar los espacios destinados a circular. El INSST recomienda mantener libres de obstáculos tanto los pasillos de vehículos como los peatonales, sin utilizar las vías de paso o las salidas de emergencia para almacenar mercancía.

Conviene establecer dónde se colocan los pedidos pendientes, los embalajes y los materiales en espera. Así, los momentos de mayor actividad no se resuelven ocupando los recorridos que deben permanecer disponibles.

 

CUÁNDO REVISAR LA SEPARACIÓN ENTRE VEHÍCULOS Y PERSONAS

 

La circulación puede cambiar al incorporar una máquina, ampliar el almacenamiento o modificar el sistema de preparación de pedidos. También debe revisarse si se producen incidentes, aparecen obstáculos recurrentes o cambian los vehículos utilizados.

Las instrucciones de circulación deben llegar a conductores, personal a pie y visitantes. Todos necesitan saber qué recorridos utilizar y cómo actuar en los puntos de encuentro. Las protecciones instaladas, por su parte, requieren inspección y mantenimiento para conservar su función.

 

ASESORAMIENTO PARA MEJORAR LA SEGURIDAD PEATONAL DE TU INSTALACIÓN

 

En Mormeneo asesoramos a empresas de Aragón, Navarra y La Rioja en la elección de soluciones de protección industrial. Podemos ayudarte a estudiar las zonas expuestas y valorar una configuración adecuada para la actividad de tu almacén.

Si necesitas revisar la separación entre peatones y carretillas, solicita una evaluación de tu instalación. Partiremos de los recorridos y de las condiciones de trabajo para definir qué protecciones conviene incorporar.